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LAS CONSTELACIONES |
LAS CONSTELACIONES
Las constelaciones son el resultado de un agrupamiento arbitrario de estrellas en configuraciones que, supuestamente, semejan animales, objetos o personas.
Aunque se originaron hace miles de años atrás, se las utiliza todavía para identificar más fácilmente a las estrellas. Generalmente las estrellas más brillantes de una constelación son nombradas con las primeras letras del alfabeto griego y el genitivo que le corresponde al nombre latino de la constelación.

Agrupaciones llamadas Constelaciones
El Sol y su sistema de planetas, que en tan prodigiosa escala de proporciones se nos han aparecido van a menguar en nuestra imaginación hasta convertirse en un simple punto de luz en el sombrío firmamento, una estrella entre millones innumerables.
Contemplando, en una noche sin Luna, el firmamento esmaltado de estrellas, y dejando nuestra visión vagar a través de su brillante laberinto, figurémonos que, en alguna parte, entre aquella innumerable pléyade, flota nuestro Sol. Nuestra Tierra y sistema solar no serán en adelante para nosotros más que un punto de vista y de observación.
Contempladas desde este punto movible en el espacio infinito, se ven todas las huestes del cielo proyectadas en el interior de una esfera hueca, y así proyectadas forman varias figuras geométricas, las más notables de las cuales se conoce, desde los tiempos antiguos, con el nombre de constelaciones. Estas figuras son muy arbitrarias; en su mayor parte, aunque no siempre, no revelan relación alguna astronómica entre las estrellas que integran cada una de ellas. No demuestran necesariamente una proximidad real de las estrellas que las componen, pues las estrellas se ven en perspectiva, de modo que de dos que aparecen completamente juntas en la esfera hueca, una puede encontrarse a una distancia inconmensurablemente detrás de la otra.
Además, las estrellas podrían haber sido agrupadas en otras figuras completamente distintas de las que nos ha legado la tradición. En realidad, la actual disposición no es, en muchos casos, la más adecuada que se haya podido hacer. Sir Juan Herschel dijo, a propósito de ella, que las "constelaciones parecen haber sido casi expresamente denominadas y delineadas para originar la mayor confusión y molestias posibles. Innumerables serpientes se entrelazan a través de anchos y tortuosos espacios de los cielos, donde ninguna memoria puede seguirlas; osos, leones y peces, grandes y pequeños, septentrionales y meridionales, hacen confusa toda nomenclatura".

Las constelaciones zodiacales
Este, sin embargo, es un lenguaje exagerado. Tan sólo 85 constelaciones reconoce la Astronomía moderna, y dividen entre ellas todo el área de la esfera celeste, y la confusión que causa su irregularidad no es nada comparada con la que originaría si los astrónomos estuviesen en libertad de inventar a su antojo nuevas combinaciones de estrellas. Además, la misma antigüedad de las estrellas, de las cuales muchas fueron fijadas por los primitivos observadores de estrellas caldeos, merece nuestro respeto. Los nombres de Orión, las Pléyades y otros son tan antiguos como la literatura.
Un astrónomo griego, Eudoxio de Cnido, compuso un tratado sobre las estrellas, dividiendo los cielos en las constelaciones que se conocían en en siglo IV antes de Cristo. Dicho sabio enumeró 45 grupos de estrellas, pero este número fue elevado a 48 por Ptolomeo de Alejandría en el siglo II de nuestra era. Desde entonces, el sistema de constelaciones permaneció fijo hasta que fue revisado por Juan Bayer, quien publicó, en 1603, un mapa de los cielos, que, para aquella época, era admirablemente completo. Además, añadiendo 12 nuevas constelaciones a las ya aceptadas, Bayer ideó el método por el cual las estrellas de cada constelación se distinguen individualmente por letras del alfabeto griego, según su brillantez, siendo enunciada con la letra a (alfa) la más brillante, la siguiente, con la letra b (beta), y así sucesivamente.
Un número considerable de otras constelaciones fue añadido por Tycho Brahe y astrónomos sucesivos hasta mediado el siglo XVIII, en que, afortunadamente, se puso fin al proceso. Pero la delimitación exacta de las constelaciones permaneció indeterminada hasta que se emprendió esta obra, en 1840, por una Comisión de la asociación Británica. Toda la cóncava esfera del cielo fue dividida en límites inconfundibles por esta Comisión, en las áreas irregulares de las diversas constelaciones.
Los Nombres y figuras de cada una de las Constelaciones
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