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ASTROLOGIA |
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¿Por qué cree la gente en la Astrología? |
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La confrontación entre astrónomos y astrólogos es bien conocida y se viene produciendo desde ya largo tiempo. De vez en cuando podemos leer en los periódicos nuevos episodios de esta guerra, normalmente en forma de manifiestos en contra de la astrología firmados por varios cientos de miles de científicos o de un nuevo experimento que ha vuelto a refutar las predicciones de los astrólogos. Pero, a pesar de eso, podemos encontrar en el mismo periódico, unas páginas más adelante, el horóscopo zodiacal del día o incluso un horóscopo "chino" o de otro tipo, el cual será probablemente leído con interés por las mismas personas que han leído el artículo anterior. Ante dicha situación, la mayoría de nosotros solemos tomarnos los cabellos y lamentarnos ante dicha incongruencia:
¿En qué la gente no piensa? ¿Es que no se puede hacer nada para cambiar de opinión al mundo? La solución típica ofrecida vuelve a ser de tipo "racional" -otro manifiesto, otro experimento- lo cual está más que demostrado que no tiene éxito, véase la situación descrita inicialmente, por ejemplo. Tampoco el remedio coercitivo parece surtir efecto, como se puede ver a través de los nulos resultados de la actitud negativa de la Iglesia Católica hacia la astrología, tanto en el pasado con la excomunión como posible castigo, como el presente -nuevo catecismo- con la consideración de pecado "moderno" para la creencia en los horóscopos y similares.
Existen tres argumentos con los cuales se puede poner en jaque a la astrología: Físicos, astronómicos y estadísticos.
Los argumentos físicos suelen aludir a la despreciable influencia conocida de los planetas y otros cuerpos celestes sobre nosotros. Así, es fácil de ver que la atracción gravitatoria de la comparable a la de Júpiter, pero nadie habla de la influencia de la posición de la "comadrona" en el destino del bebé. Y eso por no hablar de la posible influencia de una eventual montaña cercana, influencia de una eventual montaña cercana, la cual puede llegar a superar en varios órdenes de magnitud a la de cualquier planeta.
Los argumentos astronómicos hacen referencia al grave desconocimiento de la Tierra que muestran los horóscopos. El Sol no atraviesa doce sino trece constelaciones, la decimotercera es Ofiuco, y las fechas en que atraviesa una determinada son diferentes a las publicadas en los horóscopos debido a la precesión de los equinoccios, una persona nacida el 5 de julio no "es" Cáncer, sino Géminis. Eso sin contar el hecho que durante una cantidad considerable de días al año el Sol está entre una constelación y otra, aunque nadie diga que una persona nacida el 19 de enero "sea" mitad Sagitario y mitas Capricornio. Finalmente los argumentos estadísticos hacen referencia a experimentos diseñados conjuntamente por astrólogos y científicos para verificar la validéz de la astrología. Dichos experimentos tratan de medir las tasas de errores y aciertos de las predicciones aleatorias. Como era de esperar, los resultados siempre acaban demostrando que la astrología no acierta más veces que el puro azar, mostrando así el carácter apócrifo de dicha disciplina. Mucha gente , consultada sobre el tema simplemente se encogen de hombros, otros se han puesto a hablar de sus experiencias con "los Piscis" o los "Cáncer", los cuales -según ellos- se comportan siempre de una misma manera; unos terceros han acabado recurriendo a extrañas fuerzas "magnéticas" ejercidas por los planetas a distancias descomunales. Pero, en definitiva, a pesar de no haber sido capaces de presentar argumentos racionales de peso, como era de esperar, han mantenido sus posiciones intactas. Eso nos lleva a la única conclusión posible: la gente cree en la astrología por motivos puramente irracionales.
Dicha conclusión no nos debería extrañar tanto. La psicología demostró hace tiempo que el hombre, aun siendo animal racional, posee un fuerte componente irracional, normalmente manifestado en forma de impulsos o sentimientos. Es esa parte irracional nuestra la que nos lleva a mostrar fobias o fibias desproporcionadas, a tener ataques de ira o de pasión sin motivo aparente, o a enamorarnos de una persona del sexo opuesto a la que a lo mejor ni conocemos. Lo que debemos hacer con esa irracionalidad no es oponernos a ella sino conocerla y asumirla, para así poder comprender mejor nuestros propios actos. Después de todo, es una parte tan íntegra de nuestro ser como lo es la racionalidad, y es gracias a esa parte de nuestro ser que somos capaces de amar o tener un instinto de supervivencia o sacrificio.
La astrología surge fundamentalmente de un sentimiento irracional muy común, que es la necesidad de la seguridad ante la incertidumbre. El ser humano, muchas veces defraudado por las desdichas y fraudes de esta vida, tiende a buscar una esperanza o una justificación de sí mismo que trascienda a lo que le rodea. Dicha ansia de búsqueda es irracional no en el sentido que se oponga a la razón, sino en el de que no surge de ella. El fruto -en forma de creencia- que surja de dicha ansia será lo que podrá compararse con la razón y ver si se opone a ella o no.
Un ejemplo de creencia surgida de esa forma es la religión. La mayoría de las religiones actuales no se oponen a la razón, ya que reservan unas explicaciones a la ciencia y otras a la fe, permitiendo que el pensamiento teológico no esté en contradicción con lo que se conoce por medio de la razón. Eso hace que una fe religiosa pueda ser irracional pero no antirracional. En cambio, es fácil de ver que una secta que tenga como dogma de la fe que el mundo se creó en siete días entra en un claro conflicto con la ciencia y, por lo tanto, con la razón. Eso haría que una creencia de dicho tipo, además de ser irracional, fuera claramente antirracional.
En este marco, la astrología aparece claramente como una creencia no solamente irracional sino también antirracional. Dicha creencia surge de un ansia de trascendencia del ser humano que es irracional pero válida. La invalidez de la creencia no surge del ansia en sí, sino que proviene de la oposición a la razón de la creencia. Tampoco podemos olvidarnos de otros componentes irracionales que influyen en la astrología, tales como la ignorancia o la tendencia a no reconocer los errores propios.
¿Qué lección podemos aprender de esto? Pues qúe es muy dificil convencer a un creyente en la astrología usando argumentos racionales , sencillamente porque él no se fundamenta en la razón para su defensa. Por el mismo motivo, es prácticamente imposible convencer a un integrista islámico que la guerra santa no es justa o a un ultraderechista sudafricano de que blancos y negros tienen los mismos derechos: todos ellos actúan movidos por motivos ajenos a la razón. Y como el hombre seguirá teniendo componentes irracionales en su comportamiento mientras exista, esos horribles males que son el fanatismo religioso, la violencia racial y -en menor medida- la astrología, seguirán estando presentes junto a él. Nuestro objetivo habrá de ser el usar el diálogo para tratar de eliminarlos, aunque dudemos seriamente acerca de su erradicación tortal.
Jesus Maiz Apellaniz
COSMOS (Sky & Telescope en español)
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